La exportación de Alimentos desde España

Tradicionalmente, España ha sido un país productor de todo tipo de productos alimenticios. Desde frutas, verduras y hortalizas, a productos cárnicos, arroces o conservas. Este sector representa más del 30% del PIB total de nuestro país, empleando a casi 4 millones de habitantes. En los últimos años, ha habido una serie de acontecimientos que han forzado a las empresas españolas a recurrir a la exportación de alimentos para poder subsistir. La fuerte crisis que surfrimos en el año 2008, el incremento de la competencia o la aparición de productos sustitutos, son los principales factores que han forzado a nuestro núcleo empresarial hacia el comercio exterior.

Las empresas de occidente han demostrado que exportando productos alimenticios se abre un abanico inmenso de posibilidades, que permite diversificar los riesgos y encontrar nuevas oportunidades de negocio en el resto de continentes.

Como en toda transacción internacional, hay que tener en cuenta diversos factores para llegar a buen puerto, entre ellos la logística. Esta, está directamente relacionada con la venta de nuestro producto. Muchas empresas de nuestro país no la tienen en cuenta hasta el final del proceso, y en muchos casos puede frenar la venta o incluso romper las negociaciones por una discrepancia en el tipo de envío o en el coste de este.

Después de muchos meses de trabajo llega el momento de realizar la venta. Cuando todos los cabos estan atados, los contratos firmados y la carga lista para la exportación alimentaria, llegan las dudas sobre si nuestro producto llegará en condiciones al cliente final. Para estar seguros de que todas nuestras instrucciones de prevención de daños, control de temperatura, etc. se cumplan, deberemos trabajar alguno de estos INCOTERMs CFR – CIF – DDU – DDP. Con estos, controlaremos la carga y seremos capaces de enviar nuestro contenedor bajo nuestras ordenes.

Pero…

¿Qué es lo que hay que tener en cuenta en la exportación de productos alimenticios?

En primer lugar, tendremos que informarnos sobre que tipo de contenedor conviene más para la carga de nuestro producto. En este caso, dependiendo de la mercancía usaremos: Reefer, Bulk, Flexitank Tank.

Siendo el reefer el más común, en caso de requerir temperatura controlada (tanto positiva, como negativa), deberemos informar con previo aviso a nuestro operador logístico de confianza. Junto con esto, habrá que tener en cuenta los parámetros de humedad y ventilación requeridos.

En segundo lugar, habrá que tener muy en cuenta a los organismos para aduaneros. Por un lado, el SOIVRE, encargado de controlar la calidad de nuestro producto. Por otro lado, SANIDAD EXTERIOR controlando que todos los productos cumplen con los estándares regulados en términos de plagas y estado del producto. Para ello, utilizan los organismos CEXGAN y las autoridades FITOSANITARIAS.

Finalmente, para aquellos que transportan productos alimenticios bajo temperatura controlada, deberemos acordar los días libres de conexiones en el puerto de origen y destino para evitar así pagar unos altos sobrecostes.

En definitiva, la logística adopta un papel determinante en la exportación de un producto alimenticio. Sin tenerla en cuenta, nos arriesgamos a romper relaciones con nuestros clientes o a pagar altos costes por pérdida de control de esta.

Desde MOSCA MARÍTIMO les recomendamos trabajar con un operador logístico experto en alimentación, con una gran experiencia en el sector y con agilidad de reacción ante cualquier imprevisto.